Un niño quemado por el sol en un colegio de Kabanga para discapacitados en Kasulu, en la región de Kigoma, donde se alojan cerca de 50 niños y adolescentes albinos. Los asesinatos de albinos en Burundi y Tanzania han obligado a miles de personas con esta condición genética a huir, pues en estos países sus extremidades se emplean para elaborar "pociones mágicas", según la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).
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