Hace 35 años, en pais aislado del Himalaya su rey decidió que la felicidad es más importante que la eonomía. Antepuso la Felicidad Interior Bruta al Producto Interior Bruto. En la imagen, un joven que trabaja construyendo un edificio en el bosque se cubre la cabeza con una corona de ramas.
- ANA NANCE -Los habitantes de Bután consideran a Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey del país y reponsable del término Felicidad Interior Bruta, un dios. Su hijo y heredero reina ahora el país como rey constitucional después de que su padre abriera la puerta a la democracia en 2005. En la imagen, un habitante del reino de Bután.
- ANA NANCE -Bután está enclavado entre dos de los países más poblados de la tierra, India y China, tiene la extensión de Suiza y cuenta con 700.000 habitantes.
El 2 de junio, en su discurso de coronación, Jigme Singye Wangchuck pronunció la frase que guaría la política de Bután y su modelo de desarrollo. "La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto".
La profunda raigambre en la filosofía budista explica el modelo de desarrollo que ha adoptado Bután. "La felicidad interior bruta se basa en dos principios budistas. Uno es que todas las criaturas vivas persiguen la felicidad. El budismo habla de una felicidad individual. En un plano nacional, corresponde al Gobierno crear un entorno que facilite a los ciudadanos individuales encontrar esa felicidad. El otro es el principio budista del camino intermedio", explica el lama reencarnado Mynak Trulku.
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